SER PECES Y CONVERTIRNOS EN CARPAS KOI

La verdad como punto de partida, la perseverancia como camino y el bienestar colectivo como propósito.
Una sociedad necesita reconocer su realidad para transformarla
Hay reflexiones que, por su sencillez y profundidad, nos invitan a mirar de otra manera nuestra responsabilidad frente a la sociedad. La columna Ser PECES, publicada por Juan Francisco Torres Landa en Política Expansión el 30 de octubre de 2026, es una de ellas.
La reflexión de Torres Landa forma parte de una convicción que ha mantenido vigente a lo largo del tiempo. Ya en octubre de 2018, en su artículo “Mexicanos, convirtámonos en verdaderos PECES”, publicado en Forbes México, planteaba la importancia de construir una ciudadanía participativa, exigente, contestataria, excelente y solidaria. Hoy, al volver sobre estos compromisos en su columna, no solamente reafirma su pertinencia: nos recuerda que la transformación de una sociedad exige principios que se sostengan en el tiempo y se traduzcan en conductas cotidianas. La continuidad de esta reflexión fortalece su mensaje y nos exhorta a impulsar y potenciar conscientemente estos principios, incorporándolos a nuestra conducta cotidiana, de manera que se traduzcan en acciones concretas y contribuyan a transformar positivamente nuestro entorno.
Su propuesta parte de una premisa fundamental: las grandes transformaciones de una sociedad no necesariamente ocurren como resultado de acontecimientos extraordinarios, sino de conductas cotidianas, sostenidas y compartidas por quienes deciden no permanecer indiferentes.
El autor propone cinco compromisos que conforman el acrónimo PECES: Participativos, Exigentes, Contestatarios, Excelentes y Solidarios. Cinco actitudes que, asumidas como una forma de vida, pueden contribuir a construir una ciudadanía más consciente, activa y comprometida.
Quisiera complementar esta propuesta con una reflexión: una sociedad que aspira a mejorar sus condiciones de bienestar debe comenzar por reconocer honestamente la situación en la que se encuentra.
No podemos transformar aquello que no estamos dispuestos a reconocer, ni construir soluciones sostenibles sobre diagnósticos equivocados o realidades que preferimos ignorar.
La búsqueda de la verdad debe ser nuestro punto de partida y también nuestro punto de encuentro.
La verdad como fundamento de la confianza
Esta idea me remite al discurso pronunciado por Nicolas Sarkozy, entonces presidente de Francia, el 25 de septiembre de 2008, en Toulon, en medio de la crisis financiera internacional.
En aquella intervención, Sarkozy planteó la necesidad de hablar con la verdad a los franceses, reconocer la gravedad de la situación y explicar sus posibles consecuencias. La recuperación de la confianza no podía sustentarse en ocultar los problemas, sino en reconocerlos y actuar frente a ellos.
La confianza pública no se construye mediante la simulación, sino mediante la transparencia y el reconocimiento de la realidad.
Si queremos mejorar nuestras condiciones de vida, necesitamos conocer dónde estamos, identificar qué funciona, reconocer qué ha dejado de funcionar y comprender las causas de nuestros problemas.
No se trata de buscar culpables como propósito único, sino de construir una base común de conocimiento que permita tomar mejores decisiones. Y para ello no basta con quedarnos en percepciones o declaraciones: necesitamos contrastar lo que afirmamos con evidencias de lo que realmente ocurre. En la vida pública, esto significa examinar decisiones, recursos, servicios y resultados; en la vida ciudadana, implica también revisar si nuestras acciones son congruentes con los principios que decimos defender.
Sin verdad no hay diagnóstico confiable; sin diagnóstico no hay planeación responsable y sin ambas condiciones difícilmente podremos alcanzar resultados sostenibles.
La carpa Koi: el valor de nadar contra la corriente
En la cultura asiática, particularmente en la tradición japonesa y china, la carpa Koi simboliza perseverancia, fortaleza, determinación y superación.
Una antigua leyenda cuenta que las carpas que conseguían remontar la corriente de un río y superar una poderosa cascada alcanzaban la transformación en dragones.
Más allá de su carácter mitológico, la historia encierra una enseñanza profundamente humana: la grandeza no está en evitar los obstáculos, sino en desarrollar la voluntad y la fortaleza necesarias para superarlos.
La carpa Koi representa la decisión de no dejarse arrastrar por la corriente, de perseverar aun cuando el camino resulte difícil y de mantener el rumbo hacia un propósito.
Esta imagen complementa la propuesta de ser PECES. Si el primer concepto nos recuerda cuáles deben ser nuestros compromisos ciudadanos, el segundo nos invita a reflexionar sobre la actitud con la que debemos asumirlos.
Por ello, sugiero que seamos PECES y, específicamente, carpas KOI. Porque, además de asumir nuestros compromisos como ciudadanos, necesitamos desarrollar la perseverancia, la fortaleza y la capacidad de avanzar juntos, incluso cuando las circunstancias sean adversas.
KOI: Konstantes, Organizados e Inseparables.
Tres cualidades que complementan los cinco compromisos originales:
K – Konstantes. Mantener nuestros principios y compromisos más allá de las circunstancias. Las transformaciones no se consiguen con entusiasmos pasajeros, sino mediante perseverancia y congruencia.
O – Organizados. Articular las voluntades individuales alrededor de objetivos comunes. Una sociedad organizada tiene mayores posibilidades de participar, vigilar, exigir resultados y construir soluciones.
I – Inseparables. Reconocer que los desafíos colectivos requieren solidaridad, confianza y unidad. No significa pensar todos de la misma manera, sino coincidir en la defensa de la dignidad, la legalidad, la justicia y el bien común.
La K de Konstantes es deliberada: conserva la identidad de la carpa Koi y permite asociar sus cualidades con una actitud colectiva de perseverancia y compromiso. Pero la constancia también exige congruencia. No basta con declararnos participativos, exigentes, excelentes o solidarios; esos valores adquieren sentido cuando se hacen visibles en nuestras decisiones y en nuestra conducta cotidiana. La distancia entre lo que decimos y lo que hacemos es una brecha que debemos reconocer antes de pretender cambiarla.
Del reconocimiento de la realidad a la construcción del bienestar
La verdad nos permite reconocer el punto de partida, pero necesitamos también definir hacia dónde queremos avanzar.
El bienestar no debe entenderse exclusivamente como crecimiento económico o incremento de los ingresos. Debe expresarse en mejores oportunidades, educación, salud, seguridad, servicios públicos de calidad, comunidades sostenibles e instituciones confiables.
Para alcanzarlo necesitamos una visión compartida de futuro que considere no solamente los resultados inmediatos, sino también su permanencia y sus efectos en las generaciones venideras.
Esto supone impulsar un desarrollo sostenido y sostenible, en el que las comunidades tengan capacidad para mejorar sus condiciones de vida, aprovechar sus oportunidades y participar en las decisiones que determinan su futuro.
Pero hay una dimensión adicional que no debemos perder de vista: el propósito.
Cuando una sociedad conoce su realidad, identifica sus desafíos y participa en la construcción de un futuro mejor, no solamente define una dirección para su desarrollo; también encuentra razones para trabajar colectivamente y dar sentido a sus proyectos de vida.
La verdad, por tanto, no debe ser un instrumento de confrontación, sino una base compartida para el diálogo, la confianza y la construcción de mejores estados de bienestar.
La auditoría al desempeño como instrumento de transformación
Esta reflexión tiene una relación directa con la auditoría al desempeño.
Evaluar no debe limitarse a verificar el cumplimiento de actividades o contabilizar recursos ejercidos. Significa generar información objetiva, confiable y útil para conocer la realidad, valorar los resultados de las políticas públicas, identificar oportunidades de mejora y orientar las decisiones hacia el bienestar de la población. Como ocurre en cualquier proceso serio de evaluación, antes de definir qué debemos mejorar necesitamos establecer una línea de base: conocer la situación de partida, identificar las brechas y distinguir entre los resultados esperados y los efectivamente alcanzados.
La transparencia, la evaluación y la rendición de cuentas permiten que la sociedad conozca qué resultados está obteniendo, qué recursos se están utilizando y qué necesita cambiar.
Una gestión pública comprometida con el bienestar debe estar dispuesta a reconocer sus aciertos, pero también sus errores y limitaciones. La evaluación pierde su sentido cuando se convierte en un ejercicio de justificación, en lugar de ser una herramienta para aprender, corregir y mejorar.
Por ello, la búsqueda de la verdad no es solamente una aspiración ética: es una condición técnica e institucional para gobernar mejor.
La transformación comienza con nosotros
Con frecuencia esperamos que alguien más resuelva los problemas, que las instituciones cambien por sí solas o que aparezca un liderazgo capaz de transformar nuestra realidad.
Sin embargo, la transformación comienza cuando cada persona asume su responsabilidad y comprende que sus decisiones forman parte de un resultado colectivo.
La excelencia, la integridad y el compromiso no son producto de un acto aislado; se construyen mediante hábitos. De igual manera, una ciudadanía participativa y exigente se forma todos los días, no solamente cuando enfrenta una crisis.
Por eso, la invitación es doble: seamos PECES en nuestros principios y carpas KOI en nuestra determinación.
Reconozcamos primero nuestra realidad, defendamos la verdad, participemos, exijamos, cuestionemos y construyamos propuestas. Hagámoslo con constancia, organización y solidaridad.
No se trata de enfrentarnos por sistema a todo lo que representa una corriente distinta a nuestras ideas. Se trata de no renunciar a nuestros principios, de no aceptar la injusticia como algo inevitable y de no permitir que la indiferencia sustituya a nuestra responsabilidad.
La leyenda de la carpa Koi nos recuerda que superar una cascada exige esfuerzo y perseverancia. Nuestra sociedad también necesita esa determinación para construir un futuro distinto.
Una sociedad no cambia cuando todos esperan que alguien más lo haga. Cambia cuando sus integrantes deciden conocer la verdad, asumir su responsabilidad y trabajar juntos por un futuro mejor.
Que seamos PECES por nuestros compromisos y carpas KOI por nuestra fortaleza colectiva.
¡Nademos contracorriente cuando sea necesario y, sobre todo, nunca dejemos de avanzar juntos!
Referencias
- Torres Landa, Juan Francisco. (30 de octubre de 2026). “Ser PECES”. Política Expansión. https://politica.expansion.mx/voces/2026/10/30/ser-peces
- Torres Landa, Juan Francisco. (11 de octubre de 2018). “Mexicanos, convirtámonos en verdaderos PECES”. Forbes México. https://forbes.com.mx/mexicanos-convirtamonos-en-verdaderos-peces/
- Sarkozy, Nicolas. (25 de septiembre de 2008). “Déclaration de M. Nicolas Sarkozy, Président de la République, sur la crise financière internationale et la politique économique de la France”. Discurso pronunciado en Toulon, Francia. Presidencia de la República Francesa. https://www.elysee.fr/nicolas-sarkozy/2008/09/25/declaration-de-m-nicolas-sarkozy-president-de-la-republique-sur-la-crise-financiere-internationale-et-la-politique-economique-de-la-france-a-toulon-le-25-septembre-2008
- Sampieri Rubach, Héctor. (septiembre de 2026). “¿Quién gobierna mi actuación?”. Colaboración para la comunidad de la Academia Mexicana de Auditoría al Desempeño, A.C.
- Sampieri Rubach, Héctor. (octubre de 2026). “Antes de mejorar, hay que saber dónde estamos”. Colaboración para la comunidad de la Academia Mexicana de Auditoría al Desempeño, A.C.
- Leyenda tradicional de la Puerta del Dragón y simbolismo de la carpa Koi en las culturas de Asia oriental: perseverancia, superación y transformación.


